viernes, 31 de julio de 2009

Independencia

Acabo de salir de un proceso de convalecencia de un catarro extraterrestre, fuera de lo común y corriente; por ende, me encuentro débil y pálido (siempre he sido pálido, pero creo que, esta vez, llegué al extremo).




¡Qué ocurrencia la mía de enfermarme justo ahora!
(…)
Si bien la juventud es la mejor etapa en nuestras vidas. Es la época añorada por nuestros abuelos y esperada con ansias por los niños. Es el momento en que te puedes convertir en un superhéroe inmortal para tus primos menores o para los pequeñuelos del barrio (porque eres el único osado y valiente en reventar “ratablancas” en Navidad). También es la etapa donde muchos de nosotros alcanzamos, o alcanzaremos en un futuro muy cercano, nuestras metas fijadas.


Ignoro el hecho de que algunas personas adultas (un gran porcentaje por cierto) de relacionar las palabras juventud con varios defectos, vicios (entre ellos, las más resaltantes, la irresponsabilidad e inexperiencia) como sinónimos, como si estas palabras fuesen de la mano.

Frases que las utilizan como atenuantes de errores que, quizás, cometieron en sus años mozos. Frases muy comunes como fue un amor de adolescencia, era muy joven y no sabía lo que hacía, fue una cosa de muchachos, fue una falla de la juventud…

Es verdad que en algunas ocasiones actuamos y somos (discúlpenme si les moleste con la generalización, mejor dicho, actuó y soy) un poquitín irresponsable, descuidado, despreocupado, inconsciente, “lenteja” (o lento), flojo, cobarde, promiscuo, prejuicioso (figúrense que tengo terror de ir al Callao y ni que decir de la Victoria), terco, loco, degenerado, hereje (según opinión de mi madre y del obeso Padre Manuel, porque soy un confeso agnóstico), voluble, inseguro, miedoso, sinvergüenza, egocéntrico, mimado y un largo, larguísimo etc.

En fin, según mis propios padres, mis infaltables e insoportables tías, psicólogos, psiquiatras y profesionales afines estas cosas vienen solas o son resultado, después, de un largo proceso que implica el crecimiento (tanto físico como mental); es decir, que todos desde que somos niños y tenemos uso de razón, nos vamos dando cuenta de las cosas a nuestro alrededor. Aprendemos a diferenciar lo malo de lo bueno. Nos vamos desarrollando mientras vamos creciendo, conjuntamente, lo vamos a seguir haciendo en la adolescencia y finalmente debe culminar al llegar a la juventud o llamado por muchos como madurez.

En otras palabras, vamos madurando, poco a poco, según nuestras propias experiencias, decisiones, costumbres, idiosincrasia, etc. Aquí es donde ocurre el “despunte” o sea, algunas personas maduran más rápido que otras. Y según nosotros (perdón, siles ofendí de nuevo; debería decir yo), la mejor forma de demostrarlo es que ya crees que llegó la hora de independizarte.

Todo empieza cuando comienzas a trabajar, adquieres otras costumbres, hábitos, y la convivencia con tus padres y hermanos ya se vuelve, un tanto, “insoportable”.
Siempre fuiste un inadaptado a las reglas de tu casa y de tu familia. Por eso tú quieres, ahora hacer tus propias reglas. Estas harto que tus padres, especialmente tu madre, se entrometa en tu vida.

Piensas y te darás cuenta que ya te solventas, pues tienes algo de economía.
Entonces decides dar el gran paso, planeas dejar la casa paterna, te conviertes en la envidia de tus “patas”. Decides mudarte a otro lugar, casi siempre un departamento barato, dejar tu cuarto (así como tus revistas y videos pornográficos que escondes debajo de tu cama) para tu hermano menor, que es el único contento con tu partida.

Además, en la casa de tus padres no puedes entrar con mujeres ni hacer juergas que duren días como planeas con tus “patas”. Mientras tanto estos últimos también estarán hasta más contentos que tú; ya que ellos pensarán que ya tienen un techo más, tienen una casa más. Pero todo queda ahí, pues tú todavía tienes miedo de dormir solo.

(…)
Hace poco, exactamente una madrugada después de caer enfermo (me enferme un viernes), me reencontré con L; en una reunión de cumpleaños de uno de mis antiguos compañeros de mi promoción, vale la pena decir que no la veía desde que salí del colegio hace aproximadamente cinco años.

La verdad es que llegue relativamente temprano, al promediar las 11pm, pues, como narré anteriormente, estuve con una fiebre que me hacia delirar.
Como fui solo con la idea de saludar al cumpleañero y retirarme a casa; no pedí el permiso correspondiente a mis padres, que estaba seguro que me lo iban a negar porque estaba mal y con antibióticos. Así que espere a que todos se durmieran y así poder darme esa escapada (no es por nada, aunque me hacían recordar las “escapadas” cuando tenía 15 años).
Entonces, deje mi celular en casa. Decidí ser práctico, salir y regresar inmediatamente.

(…)
Sin embargo, con L (que estaba realmente irreconocible, increíblemente bella.) Conversamos muchísimo, actualizándonos cada uno en su vida. Supe, para coincidencia mía, que este año acababa la carrera de Derecho y estaba haciendo sus prácticas en un famoso estudio jurídico.
Las horas fueron pasando así de rápido, que en un abrir y cerrar de ojos, ya eran las tres de la madrugada. Como era casi consciente de mis actos, me dirigí a la avenida a embarcar a L en un taxí, con rumbo a su casa, mas al percatarme que no tenia dinero; se me ocurrió la “maravillosa” idea de llevar a L a casa y que durmiera en uno de los cuartos deshabitados, sería solo cuestión de 3 horas a lo mucho.

¡Juro, por lo que más quiero en el mundo, que mis intenciones eran las más santas de este mundo!

Se lo propuse a L, me miró con una cara medio extrañada. Yo me apresure a aclararle el tema. Al principio se negó rotundamente, pero luego empezó a ceder ya que el frio de la madrugada comenzó a hacernos tiritar. La tranquilice y le dije la verdad, que estaba más misio que el chavo, que mis padres estaban en casa y si intentaba hacerle algo que gritase.

(…)
Estaba confiado de que mis padres no se habían percatado de mi ausencia así que no había motivo para preocuparse ni alarmarse.
Llegamos, L y yo, a mi casa. Abrí la puerta cuidadosamente. Entramos sigilosamente. En seguida abrí el cuarto de las visitas, en el primer piso, para que L durmiese, en tanto yo me iba a mi cuarto, situado en el segundo piso, por algunas almohadas para ella.
Baje de nuevo con mucho cautela, cuando de pronto se prenden las luces del cuarto, y para sorpresa mía veo , como si fueran espectros venidos del más allá, las caras de mis padres, parados con la mirada fija, petrificada, fría; con el ceño fruncido a más no poder. L solo atino a dar un grito que despertó a toda la Calle 6.

(…)
Podrán ustedes imaginar el sermón de tres horas con que se mandó mi papá, seguido por mi madre que dió una clase magistral sobre la decencia y sobre la decepción que le causa tener un hijo descarriado y pródigo que trae mujeres a una casa decente, que deshonra a la familia impúdicamente, como yo.

Acto seguido vino el Padre Manuel con un discurso de la degeneración del mundo y la juventud.


Me hicieron sentir lo peor.


(…)
Actualmente quede en penitencia. Todos los domingos de mi vida la pasaré en el confesionario del Padre Manuel que es el único que saco provecho de mi desgracia (como el cornudo gordo Fernández).


(…)
Algún día podré gritar dentro de un departamento, cuando quede solo y desnudo, como el gran héroe escocés, William Wallace, interpretado por Mel Gibson, en la película Corazón Valiente, justo antes que el verdugo le cortase la cabeza de un certero hachazo:
“FREEEEEDDDDOOOOOOOOM”

Mientras tanto sigo viviendo en casa de mis padres.

NOTAS IMPORTANTES:
- Saludar al gran Beto, por su colaboración en esta humilde bitácora cibernética, por su cumpleaños número 22.
- L discúlpame por el mal rato. Recuerdo que te compadeciste de mí por los, según tú, anticuados padres que se quedaron varados en la Edad Media.


Ahora los dejo con el video del grupo de punk argentino GAZPACHO y un gran tema “A PLENO”. Que me fue recomendado por L, que según dice, me vio un cierto parecido al guitarrista de la banda, el de cabello largo y barba.

Espero que lo disfruten mientras yo rezo el Santo Rosario con mi mamá, para comprar mi “pasaje al cielo”.




VIDEO DE LA SEMANA
Este comercial tiene que ver con otra clase de “enfermo”. Es decir, con la otra acepción de la palabra, porque las cosas no son lo que parecen.



martes, 21 de julio de 2009

Después de la "Masacre"

La foto anterior fue sustraída de la dirección: bobadas-lia.blogspot.com/2007_09_01_archive.html


Me gusta el invierno; mejor dicho, lo prefiero al verano. Por diferentes motivos: por sus agonizantes lloviznas cuyas débiles y gélidas gotas no cesan hasta mojar toda la pista; por las corrientes de viento húmedo que revolotean, juegan y despeinan mis cabellos; por su cielo infinitamente plomo y gris, sin ninguna señal del sol, sin esperanza, semioscura.

Pero, especialmente, por su neblina nostálgica, cuya presencia se siente en cualquier momento como una espesa nube de madrugada; viene de una manera inesperada, improvista; refresca muchos recuerdos guardados con candado y cerrojo en alguna parte impenetrable de nuestro subconsciente, y después se va, dejándonos, muchas veces, acongojados, atribulados, pensativos y sorprendidos. (Díganme si no parezco un viejito cascarrabias, neurótico con artritis, pues, según muchos amigos y familiares solo vivo de recuerdos. Si así soy a los 21 años, imagínense a los 70 u 80).

Es más, me gusta visitar la playa casi al anochecer y en invierno. En verano trato de salir lo menos posible a los paseos playeros. Prefiero tumbarme en mi cama a leer los libros de Julio Verne, que achicharrarme la espalda y broncearme.

Con todo esto escrito, como una breve introducción, no crean que tengo algún complejo de emo u vampiro gótico, simplemente es mi humilde y sencilla opinión sobre mi gusto por las estaciones.
(…)
En estos precisos momentos en que la gripe porcina amenaza al mundo y también donde aparecen, sin compasión alguna, los resultados de los recientes exámenes en las boletas de notas y en la página web de la Universidad, mientras esas mismas notas definirán todos los promedios del, hasta ahora presente ciclo, contabilizados y actualizados, me propuse a escribir y, a la vez, relatar lo que sucede antes y después de este gran susto o, bien llamado, simulacro de apocalipsis o ARMAGEDON.

(…)
Cuando comienza un nuevo ciclo, todos (incluyéndome) esperan no volver a cometer los mismos “errores” del ciclo pasado. El nuevo ciclo es el clásico borrón y cuenta nueva en la vida de un estudiante, comienzas con todas las ganas de salir invicto y con un promedio ponderado sobresaliente. Sin embargo, poco a poco, sin darte cuenta, vuelves a cometer los mismas “fallas técnicas” del ciclo pasado —por ejemplo— no das las primeras prácticas, que son las más fáciles de todo al ciclo.


Entonces buscamos excusas, pretextos, frases que solapadamente tapan nuestra irresponsabilidad como todavía falta mucho para que acabe el ciclo, lo recupero en la próxima práctica, lo que importa es el examen final que tiene peso doble, etc.

A decir verdad, todo esto se evitaría con un poco de interés y perseverancia. Me refiero con esto a que cada lección aprendida en clase, la repases en casa, investigues más sobre el tema y despejes las dudas para que no te preocupes una semana antes de las prácticas, parciales o finales, a ponerte al día. Pidiendo y humillándote, con una cara de baboso, de arrepentido, de hijo pródigo ante los “chancones” para que te presten sus cuadernos.


No quiero darme ahora de padre de familia ni de la voz de la conciencia (pues no tengo vocación de “pepegrillo” ni ustedes son Pinocho), tampoco del alumno ejemplar, no. Esta es la verdad y la acepto. Confieso que algunas prácticas me las he “pasado” y que también, en más de una ocasión, me humille ante los lentejudos “gansos”, pero “sabihondos”. Estos seres son los únicos contentos con la llegada de los exámenes.

En una ocasión fui extorsionado por una, no muy agraciada, chica, pero muy inteligente, que se aprovecho de mi desesperada situación. Me dijo que solo me prestaba su cuaderno de Derecho Constitucional II si le prometía salir con ella, después de los exámenes. Viendo que no tenía alternativa y que peligraba en el curso, hice de tripas corazón y salí con ella (me sentí un verdadero "gigolo").



Aunque no me arrepentí de salir con ella. Esa cita me permitió conocer a la maravillosa persona que habita en ella. Con el tiempo aquella chica se convirtió en una de mis mejores amigas, gracias Graciela. Sin embargo no me gusto lo que me confesaste después. Me dijiste que con la cita que tuvimos te decepcione, sorry por eso.




(…)
Durante los exámenes, la historia ya es conocida por todos los universitarios(vale decir , también, colegiales e estudiantes de Kinder y Pre-Kinder o Estimulación Temprana). Toda la gente esta neurótica, preocupada, impaciente, etc. Queremos que la semana se pase volando, así sin sentirse. Nos volvemos unos fumadores compulsivos por esa semana y media.


La peor parte se la levan aquellas personas que ya van por la “trica” (se le conoce con este apelativo a las personas en situaciones graves que van llevando por tercera y última vez el mismo curso, digo última vez pues si vuelven a “jalar” serán expulsados de la universidad, sin misericordia).Tengo varios amigos en esta situación.

(...)


Pero si nos ponemos filosóficos llegaremos a la conclusión de que la vida esta llena de pruebas y estas no son nada comparadas a los problemas reales. A los problemas de “carne y hueso”. Además a los exámenes los conocemos desde Inicial; y si nos ponemos a pensar toda nuestra vida ha girado y girará en torno a los exámenes. Haremos un repaso: todo, absolutamente toda nuestra educación se inicia con el examen de ingreso a Inicial, después los exámenes de Primaria, luego los malditos y "falsos" exámenes de Secundaria (los llamó así, porque en esta etapa, los plagios tiene precio y están a la orden del día), el o los fallidos exámenes de Admisión o Ingreso, los exámenes (parciales y finales) en la Universidad... En fin toda una vida llena de pruebas y desafíos, cada vez más "yucas"( difíciles) y más complejos.

Estos exámenes me han enseñado a verlos, aunque ustedes no lo crean, de algún modo, divertidos (imagínense que estuve tomando tres latas de Red Bull al hilo, sobre todo para pasar el horripilante curso de Obligaciones, y estuve en un estado de semiiconsciencia por tres días. parecía un "zombie" de Resident Evil. Todo es cuestión de la forma como veas las cosas. Además no es conveniente tensionarte ni inventarte un mundo por los examenes (ya que corres el riesgo de bloquearte en pleno examen); sino tienes que tomarlo como algo natural, algo normal, pues así será, sobre todo en la vida universitaria.

(…)
Antes de poner el final de este post quiero decir que estoy tranquilo y feliz,por ahora, que por fin terminó todo (al decir “todo” me refiero también a los sustitutorios y “suplicatorios”).
Podría sacar mis propias conclusiones y reflexiones, después de este “genocidio”. Pero, no me da la gana de pensar en nada; basta recordar que en aquellas dos semanas en las cuales tuve el corazón palpitando en la boca por la ansiedad.

Cabe recalcar que después de terminar la semana, me dejaron sin la creatividad que me caracteriza para escribir. Sorry, por este motivo a los lectores.



NOTAS IMPORTANTES

-Si les interesa dar un vistazo a las novedades en publicaciones (especialmente en Literatura); les recomendaría que se animen a asistir a la 14° Feria Internacional del Libro (FIL). Que se está llevando a cabo en el Vértice del Museo de la Nación, del 23 de julio al 5 de agosto. La FIL se está llevando a cabo gracias a la Cámara Peruana del Libro. Si quieren más informes como la programación, hagan click en las letras rojas.




Quizás nos crucemos por ahí ya que estaré dando tumbos y husmeando todos los libros por todas las estanterías. Me asomaré a las presentaciones de libros, trataré de pasar desapercibido en los talleres y foros sobre los temas a tratar.
Aunque diré que será fácil reconocerme porque compraré un libro del gran caricaturista argentino, Joaquín Salvador Lavado, conocido mundialmente como “Quino” (sí, el padre de “Mafalda”. Además es el invitado principal de la feria este año).


- La muerte del escritor peruano Enrique Congrains fue como un puñal en mi corazón. Murió solo y abandonado en la lejana Cochabamba (Bolivia). No creo que mereciste esa muerte, mas yo siempre te recordaré por haberte cruzado en mi vida, no físicamente, sino a través de tu obra LIMA, HORA CERO. Descanse en paz, maestro Congrains.
- Desearles unas felices fiestas patrias. Ojala que descubran el verdadero significado de decir YO SOY PERUANO.


-Ahora les dejo con una buena canción de los ingleses COLDPLAY. La canción se llama “TROUBLE”, en la voz de Chris Martin y lo pongo por dos razones: la primera, porque estamos en invierno y esta canción es para la gente, especialmente, nostálgica (incluyendome a mí) y la segunda, por la razón de que la vida esta llena de problemas.










VIDEO DE LA SEMANA
Este video está a cargo de Sprite. Tiene que ver con el comentario que recibí de un amigo que me dijo que no entendía que a mi edad cómo es que vivía de recuerdos y su terrible pronóstico: como sería cuando fuese un anciano ochentón. Yo respondí que seré un anciano con estilo como los del video.










martes, 30 de junio de 2009

Mi Eterna Enamorada

En estos momentos, en que no tengo tiempo para nada, mientras estoy en el bus--por ejemplo--en vez de dormitar, me gusta pasar el tiempo examinando mi pasado. Vienen a mi cabeza miles de fisonomías y nombres de aquellas personas que marcaron en algo mi vida, ya sea con su amistad, con alguna enseñanza, con algún libro (esto es sumamente raro en mí, me gusta relacionar a la gente con algún libro o alguna canción), en fin con algo. Y pensar que será de aquellas personas, ahora, en estos mismos instantes.

Hay personas que no necesitan pasar por tu vida más de una vez para convertirse en seres memorables, inolvidables; como también hay otras que están siempre a tu lado y no las valoras tanto (como deberías) hasta el día en que los senderos de la vida los separan, en otras palabras, se van, se pierden, desaparecen.

De ahí que nace el refrán: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. (Este refrán va más relacionado con los objetos materiales, pero hagamos una excepción).

Pues, recién en ese momento, en que las perdiste, las echas de menos y quisieras retroceder el tiempo, quizás para decirle tantas cosas que nunca te atreviste a decir en su cara (por cabrón), es decir, te quedas con la terrible e insoportable duda del “Qué hubiera pasado si yo le hubiera dicho…”.

Por encontrarme en la situación de este último caso, cuando estoy entrampado en la melancolía, me tomé el atrevimiento de utilizar mi maltrecha bitácora cibernética (con el perdón de los lectores), para descargar mi alma y para que vean lo cursi que soy.

Quizás, me hago la tonta ilusión de que me lea esa persona y que le guste lo que le escribiré a continuación, en un simple formato de carta. Ya que no encontré otra mejor manera de expresión, pues no tengo ni siquiera tu correo electrónico.






Lima, 28 de junio de 2009

Queridísima Fabiola.

Ni Nostradamus, ni Josie Diez – Canseco ni Harry Potter (ni ningún pinche mago u brujo) hubiesen vaticinado que yo, el niño- chinche, que no te dejaba vivir en paz; terminaría escribiéndote esta carta llena de confesiones. Confesiones que lo atormentan y no lo dejan, ahora, vivir en paz.

Eras (y espero de que lo sigas siendo) rubia, un tanto pecosa y, lo que más resaltaba y me gustaba, tu nariz respingada, muy respingada. Aunque eras una niña mayor (por solo un año), por tu manera de mirarme, parecías demostrar saber muchísimas cosas más.

La verdad era que ya te “conocía de vista”, pues frecuentábamos, en ese entonces, muchas de las reuniones sociales a las que acudían tus padres y los míos. Que eran muy amigos desde hace ya mucho tiempo atrás.

Debo confesarte que esa amistad que tenían nuestros padres yo la hubiera usado como la excusa perfecta para conocerte, si no hubiese sido por los inocentes juegos, que de alguna manera, me simplificaron la tarea de hacerte “el habla”.

Aunque fueron justo esas compromisos sociales que yo tanto odiaba, para que, poco a poco, nos viésemos en la forzada necesidad de jugar entre nosotros (me refiero a ti, mis hermanos, tus hermanas y otros chicos más que estaban dando tumbos de aburridos en esos tediosos actos de la vida en sociedad).

Jugábamos diversos juegos como las escondidas, las carreras, las “chapadas” (mal llamadas, por cierto, ya que hacen alusión a caricias y enjuagues bucales.),”carretillas”, encantados, policias y ladrones, etc.



Por eso diré que recién te conocí oficialmente, en la escuela, para ser más exacto, en segundo de primaria. (Quizás ese fue el principal problema, nos conocimos demasiado jóvenes, unos niños aún).

Pues yo, como todo niño de 7 años, seguía el prejuicio machista e infantil de no juntarme con niñas, trataba de ignorarte olímpicamente, aunque creo que no lo logré.

(…)
Me gusta recordarte bailando marinera, con movimientos tan elegantes y con gracia de mariposa, y déjame decirte que eras una gran bailarina; no había fecha especial (me refiero con esto a los siguientes: día de la madre, del padre, aniversario de la escuela, concurso de danzas…en fin) en que no te viera bailar.

Nunca voy a olvidar aquel día en que me sacaste a bailar, creo que lo hiciste maquiavélicamente; ya que me caracterizaba por tener dos pies izquierdos y por odiar el baile. Sin embargo, lo hiciste así delante de toda la gente. Mientras tu madre festejaba diciendo que linda parejita. Había que ver la cara de felicidad de mi mamá.

Yo no sé como accedí a bailar, es que mientras que tú bailabas lindo y sonreías. Yo ya no pensaba.

Me carcajeo al recordar que al momento que decidiste darme una vueltecita, yo no sabía qué hacer y me tropecé y caí pesadamente, de cara al suelo, delante de todos los espectadores que corrieron a auxiliarme. Dando un fin estrepitoso al baile.

(…)
Tampoco voy a olvidar cuando nuestras madres se divertían a mares jugando (y a la vez fastidiándonos) a que nosotros éramos enamorados. Cosa que nos dejaba avergonzados y sonrojados. Esta situación tan incómoda y bochornosa que nos hacían pasar nuestras propias madres no nos caía en gracia a ninguno de los dos.

Porque, al menos para mí, en ese tiempo, en cosas relacionadas al amor no era ningún juego: era verdad que yo sentía algo muy fuerte por ti. Parecía como si en mi estomago estuviera revoloteando miles de mariposas e insectos, cada vez que te veía, me daba vergüenza, que tú te enteraras de esto. ¡Qué estúpido! Hoy, que me acuerdo de ti, recién me doy cuenta lo idiota que he sido contigo y seguro que lo seguiré siendo.

(...)
Mi madre, acompañada de mis insoportables tías, me sigue haciéndome sonrojar con nuestros recuerdos; es más, creo que con los años, el aprecio que mi madre sentía por ti aumento; porque no le cae, ni por la gracia de Dios, ninguna de las chicas con las que salgo y a todas las compara contigo. Y tú vuelves, a mi mente así de la nada y me olvido de la chica que invito a salir. A veces creo que mi mamá, mis tías y tú se pusieron de acuerdo en secreto y conspiran contra las pobres chicas que no tienen la culpa de que yo te haya conocido. Ya que pareciera que todas estuvieran de acuerdo en mantener vivo tu recuerdo a propósito.

(…)
Recuerdo que decías que te irías a España o a EE.UU. a estudiar la Universidad. ¡Ay Fabiola!, no sabes que cuando te oía decir eso, mi corazón kamikaze se encogía y sentía como si lo hubiesen elegido para la próxima misión terrorista como hombre-bomba del AL QAEDA. Me entraban unas ganas de llorar que calmaba entreteniéndome en cualquier cosa.

Permíteme que te confiese una cosa más… ¿Te acuerdas que las paredes del patio de la escuela estaban pintados de corazones rojos, en donde se leía claramente “Fabiola y (un signo grande de interrogación) Love for ever”? Que te hacía mucha gracia y nunca supiste quién era. Pues era yo.

Sí y no contento con ello, yo decía que eras mi novia. Aunque tú ni siquiera estabas enterada. Solo porque una vez te oí decir que te gustaría conocer al chico que escribía los corazones para casarte con él. (Recuerda que por esa época yo tenía como 8 años y tu, 9 y en nuestro pensamiento todas las historias de amor terminaban en matrimonio.)
Sorry por eso.

(…)
Fue pasando el tiempo. Hasta que en un momento dado tuve que mudarme. No tuve oportunidad de despedirme, entonces yo ya contaba con 10 años. Y me mudé de ciudad, de vida y de ti.

(…)
Aunque con el pasar del tiempo y los años cumpliste tu promesa de irte a estudiar lejos; me enteré que no te fuiste ni a la “Madre Patria” (España) ni a EE.UU. sino que habías dado la vuelta al mundo, hasta recalar en, la lejanísima, inexplorada y rara, Australia.

Aunque Sydney quede a miles de kilómetros (y de euros) de mi casa, sin contar con los interminables trámites para la obtención del pasaporte y la visa; te escribo desde la infernal Lima, desde mi destartalada carpeta de la Universidad, Fabi, para decirte que en los recuerdos que tengo eres capaz de arrancarme una sonrisa, y eso no es poca cosa. Una sonrisa en invierno es tan reconfortable como una taza de chocolate gratis.

Nuestra historia no fue triste ni mucho menos trágica, si no que fue graciosa y divertida; aunque lo reconozco, un poquito nostálgica. Que cuando la recuerdo me pone de buen humor.
Lo que más lamento es que te hayas ido así, de pronto y no te deje la dirección para que al menos me mandes postales.

Aunque suene huachafo y ya no sirva de nada, te diré lo que no me atreví a decirte: Te quise y, aún, extrañamente, te quiero, ya que solo tú, nadie más, será ese algo para siempre en mí: Mi Enamorada Eterna.

Siempre tuyo.




C. J. V. G.

PD: Tal vez, nos volveremos a topar (mantengo viva la esperanza) algún día en un restaurante, en un museo, en alguna galería de arte o en un café perdido y repartido a lo largo del mundo y nos volvamos a reír de nosotros mismos.

Ojalá que estés soltera y sin compromiso (aunque esto último no importa) para no poner unos tristes puntos suspensivos como final de esta historia. Te juró que la continuación de nuestra historia sería plasmada aquí, en el Blog, como un cuento de hadas, al fin con un final feliz.


O si decides ya nunca más volver, al menos date una visita al Perú y cuando pases por Lima, por favor, no dejes de tocarme la puerta.







NOTAS IMPORTANTES
- Saludar a mi hermano mayor, el gran Toto, por su cumpleaños número 23.¡ Ya estás viejo,man!

-Comenzaron los terroríficos y crueles exámenes finales, por lo que me vi en la necesidad de suspender las publicaciones en el Blog.
-Espero que les guste este post hecho en una media hora, lo podrán comprobar pues esta vez no puse tanto cuidado en la ortografía ni en la gramática. Sorry por eso.

Les dejo con un video realmente excepcional, de acuerdo a la temporada invernal que vivimos en Lima y se la dedico, con todo cariño, a Fabiola. Aunque ella esta en Sidney y no en Nueva York como Delilah ( la chica de la canción).Bueno, la canción se llama HEY THERE DELILAH y está a cargo de la banda estadounidense (especificamente, de Illinois) PLAIN WHITE en la voz de Tom Higgenson.








VIDEO DE LA SEMANA
¿Será cierto que de cada diez argentinos uno es gay? ¿Cómo estás segura de que tu amigo u novio argentino no es gay? Mira cómo reaccionan este grupo de amigos al empezar a dudar de ellos mismos y de su masculinidad. Con la cortesía de la bebida Fernet Cinzano.






lunes, 15 de junio de 2009

Feliz Cumpleaños a Ti y a Mí (o Réquiem al Blog)

Soy muy malo (podría decir hasta pésimo) para recordar fechas especiales.

Esta es la principal razón por la cual decidí que el mismo día de mi onomástico (7 de junio) sea el aniversario de este humilde Blog. Pues, después de mucho pensarlo, meditarlo y repensarlo, otra vez, he llegado a la conclusión de que sería mucho más práctico recordar que en un solo día se celebrasen dos acontecimientos importantes, que recordar cada acontecimiento por separado y con su respectivo día festivo.


Esto de no acordarme fechas me causo un sinfín de problemas a lo largo de toda mi vida, ya que por esto perdí muchos ‘amigos’, pero más ‘amigas’ (que yo los catalogaría como intolerantes) que no me perdonaron el simplísimo hecho de no recordar lo importante y transcendental que es para ellos, y ellas, esos días con números resaltados, de color amarillo fosforescente, en mi calendario que en el fondo es un día más.

Sobre todo si es de esas insoportables personas que te para repitiendo y repitiendo que tal fecha es su cumpleaños y no te dejan tranquilo hasta que te lo aprendes o, aun peor, te dicen o te “recuerdan” que tal fecha es el cumpleaños de fulano y que tenemos que hacerle algo o darle algún obsequio, pues se lo merece. ¡Qué joda por Dios!

Aunque esto puso en riesgo mi vida social y para no ser un emo más, uso una agenda.

(…)
De qué sirve acordarte un cumpleaños o un conteo de tiempo manifestado en días, hora, minutos. Hasta suena un tanto ridículo (escuchen sino cuando tus amigas comentan frases como ya llevo 2 días con él ; ya cumplimos 3 meses, 11 días y 5 horas sin pelearnos; etc.



Está bien, estoy de acuerdo es un detalle muy bonito saber que se acuerdan de tu aniversario, pero nada más. ¿A caso por ser tu cumpleaños, el día durará 30 horas o habrá algún eclipse de sol?

(…)
En fin, en estos momentos previos de exámenes, con un año más sobre mis famélicos, débiles y cansados hombros, me escape de estudiar Obligaciones y escribir este post.

Hace ya algún tiempo (diciembre del 2008) escribí un post titulado ‘Oda al Blog’ por cierto que de Oda no tiene nada). Básicamente es un agradecimiento a todos los que hacen posible que siga posteando, que no son otros que los lectores (Bloggers, ‘anónimos’, etc.) porque sus comentarios son una forma de alimento espiritual (en verdad me gusta que se sientan, de alguna forma, identificados y se diviertan con los casos autobiográficos que narro y se olviden así, por un momento de sus asuntos existenciales).

(…)
En esta ocasión contaré los orígenes (el cómo y por qué) de esta “aventura cibernética” convertida y comprimida en un Blog.

En principio tendré que decir que la idea de crear el Blog no fue mía. Si no fue de un distinguido profesor de la Universidad, para ser más exactos, de la Facultad de Letras, llamado Paul R. o simplemente Paul para los amigos.

Un día, a mediados de octubre del 2007, este profesor, que enseñaba el célebre curso de Redacción, nos había dado una tarea de componer un ensayo sobre un tema libre.

Recuerdo que por esos días andaba con el corazón hecho pedacitos y escribí la composición con la intención de desfogarme y (en cierto modo vengarme) con un ameno título: “Una Relación Análoga entre el Amor y el Comunismo” en el cual, despotricó contra el amor, comparando y hallando similitudes con las políticas de China. Fue, principalmente, una crítica.

Soy consciente de que lo hice molesto y sin ganas; en pocas palabras, como casi todos los que hacen por obligación, solo por cumplir.

Sin embargo, creo que a Paul le gusto mi forma de escribir, eso me dijo cuando me lo encontré en la cafetería. Ambos pedimos un café y nos pusimos a conversar. Hablamos mucho sobre literatura, libros, poemas hasta de música y el amor.

Yo le narré del mejor modo, mi desventurada vida amorosa pensando que el con su experiencia me ayudaría a sobrellevar las lecciones duras de la vida. Pero su respuesta me dejo aun más perplejo y hasta un poco enojado.

--“Cuanto me alegro que esa chica te haya roto el corazón”.

Su respuesta tenía toda la razón; porque, si nos ponemos en el hipotético caso, de que hubiera conseguido lo que quería (o sea estar con la chica), nunca me hubiese inclinado por escribir y en estos momentos no existiría esta bitácora en la red.


Esta chica me estaba haciendo un favor, el enorme favor de rechazarme y yo, todo cabrón, me desquitaba a regañadientes, con el mundo en un pedazo de papel.

(…)
Fue el inicio de una larga amistad, que conservo hasta el día de hoy.

Qué tipo para más inteligente, divertido y culto era Paul, a pesar de que ya no era tan joven, creo que a duras penas arañaba los cuarenta, era un sabelotodo, era Wikipedia en persona.

Me preguntó si tenía escritos guardados, en eso pensé en las cartas de amor que nunca llegué a mandar y que las tenía aguardadas en un sobre. Le respondí afirmativamente.

Aproveche la ocasión para contarle que había intentado escribir algunos poemas, crónicas, ensayos y, uno que otros cuentos. Me dio unas palmaditas en el hombro y me dijo que se las trajera, que él podía darse un tiempo para revisarlas y me daría su opinión.

Yo, no sé si para hacerme el interesante o por la todavía desconfianza, le mentí. Le dije que me era imposible mostrárselas ya que como no me habían gustado, ni me parecían buenas, las había quemado.

Hasta el día de hoy me arrepiento de haber dicho eso. Enseguida vi el rostro de Paul deformarse en un gesto de enojo (estoy seguro que se trago un carajo que estuvo a punto de indigestarlo y que le fregó el resto del café).

Me dijo que no lo hiciera nunca más, que yo, aunque, tenía una buena creatividad, me había comportado como un bárbaro, como un ignorante, que quizá uno de esos poemas hubiera sido el ganador en el último concurso de poesía de la Universidad; me sermoneo un buen rato.

Me conto historias tristes de escritores (el caso que me llamó más la atención fue de Franz Kafka) que al desconfiar de ellos mismos nunca se atrevieron a publicar sus escritos y murieron, así, en el más completo anonimato. Años después, esos manuscritos fueron publicados, por terceras personas y se convirtieron en clásicos de la Literatura Universal.


Por último me hizo jurar que jamás vuelva a quemar una sola hoja de papel y me animó a que siguiera escribiendo. Mas yo por darle la contra lo reté respondiéndole de que me serviría escribir si iba a ser igual; ya que, al final, nadie leería mis escritos.

Paul, esbozo una sonrisa y fue como Nostradamus, dándome un consejo: “Crea un Blog”.

Aunque Paul se fue a estudiar un doctorado a España, de vez en cuando me lo encuentro en el Messenger.

(…)
La idea me daba vueltas en la cabeza. Pero no me atrevía, hasta que me llene de valor y en febrero del 2008 cree “El Hombre del Espacio Interior”.

En cuanto al nombre diré que lo saque del título de una canción, del mismo nombre, de un excelente grupo español de rock llamado La Habitación Roja.
Narra la historia de un hombre que decide construirse un mundo interior. Me sentí identificado y adopte, inmediatamente, el nombre. Les recomiendo la canción es muy buena.

(…)
Sin embargo, otro problema se me presento: el tema a tratar o sea el tipo de blog que debía administrar, el tipo de contenido, el tipo de gente a quien estaría dirigido, etc.

Entonces decidí no publicar nada hasta tener bien en claro la temática del Blog. Por ese entonces “coquetearon” por mi mente diversos temas:

Un día me decidía a escribir sobre Cultura, otro día sobre Política o sobre Realidad Nacional, etc. (era muy consciente que con esos temas solo me leería mi papá, mi mamá y algunos de mis tíos).

O sino cuando estaba "en planes" con alguien, me mandaba a “acribillarle” con versos de todo “calibre”, hasta componía canciones lloronas, dignas de un desahuciado; más tristes e insoportables que las canciones, de ese par de homosexuales, de Sin Bandera y de los “seudos poetas” Ricardos (me refiero a Arjona y a Montaner).

Además de esto en un post pasado explico que traté de imponer el tema de la poesía, como el “fuerte” de este blog, junto a mi gran amigo, Diego. También pensamos en utilizarlo como un medio para generar polémica sobre temas de Literatura, pero todo quedo en nada. (Creo que esa fue la excusa para reunirnos muchos fines de semana y contarnos cosas morbosas en medio de montañas de cigarrillos y cervezas).

Como olvidar que alguien me recomendó exponer temas sobre pornografía y sexo, pero era irónico, pues yo solo contaba con 19 años y era casto. Así que no le hice caso; ese mundo tenía que descubrirlo por mis propios medios y lo hice un año después (esa será un próximo tema en el blog).

Y así fue hasta que el lunes 29 de setiembre del 2008, recién colgué el primer post. Es un caso de mi vida real y verídica.

(…)
Si me preguntan que estilo sigo diría que no sigo ninguno en especial. Este es un estilo nuevo, propio, contemporáneo, hecho por un joven para gente joven, donde vuelco todo lo aprendido de mis libros de mi biblioteca y de mi vida misma.

Yo lo llamó Literatura Urbana. Por la simple razón de que todo esto sucede desde un plano de una ciudad.

Y seguiré publicando hasta que se me agoten los temas, solo déjenme decirles que para eso todavía falta mucho tiempo…
Ahora yo les pregunto a los lectores(a los que administran un blog, sobretodo) ¿Qué les llevo a crearse uno?

Espero que les haya gustado esta Edición Especial y espero con ansias sus comentarios.


Se despide:
El Hombre del Espacio Interior

NOTAS IMPORTANTES
--Sinceramente dar las gracias a todos por su comprensión porque estoy más “full” que nunca y no postear en mi cumpleaños.
-- Una amiga mía me ha dicho que ya no publiqué más mi vida íntima. Ahora quiero consultarles a ustedes : ¿Están de acuerdo que nunca más toque el tema de mis ex amoríos? En ustedes, en sus comentarios, está la última palabra.

--Me siento cada vez más “tío” por eso les mando esta canción cuyo título en español es algo así como “CUANDO ERAS JOVEN”. Tengo que resaltar esto, pues me fui de juerga el sábado , ya es martes y no me pasa la resaca. El año pasado solo estuve mal algunas horas ; en cambio, este año me siento fatal.

Aquí les va el mencionado video de la banda estadounidense THE KILLERS y con uno de sus temas clásicos,” WHEN YOU WERE YOUNG” y que guarda relación que mientras más pasa el tiempo, más lejos estas de la juventud.
Aunque ustedes dirán que, por las imágenes, más tiene que ver con la infidelidad. En fin, véanlo y escúchenlo y saquen sus propias conclusiones.



VIDEO DE LA SEMANA
Dedicado a un símbolo de la promiscuidad, Mondragón de Malatesta, espero que te guste...













domingo, 31 de mayo de 2009

Que Sí, Que No ...


La indecisión “sazonada” con la volubilidad saca de quicio a cualquiera; ya que, rompe la estabilidad emocional que se requiere y es necesaria para llevar una vida normal. Y en la vida sentimental, con mucha más razón.

De nada valdría tener por enamorado o enamorada, según sea el caso, a un cuerazo si te dice un día que te ama, al otro que “está confundido” y luego que te ama otra vez o nunca más te vuelve a amar.

¿Total cómo es?

(…)
J me mandó a la M…dicho en otras palabras, me mando al cuerno.

En posteos anteriores iba anunciando, como si fuera la buena nueva, que ya casi (pero casi no es suficiente) estaba con J.

Aprendí que no debo cantar victoria antes de tiempo. Pero como desconfiar, si por primera vez en mi vida todo iba bien; en el “gileo” ni hablar, la estaba haciendo linda. Todo me favorecía.

Imagínense que estaba dispuesto a cambiar mis malos hábitos por ella. Pero, sobre todas las cosas, esta vez, ya no quería cagarla, fregarla ni estropear lo que se vaticinaba como una relación duradera.

(…)
Creo que J fue otra chica, que como muchas, pasaron por mi vida y me dieron bola, me dieron esperanzas, luego se quedaron un ratito conmigo, hasta que yo empiezo a reaccionar y a creérmelo y a pensar, que esta vez, que si lo intento todo podría ser diferente, hasta llegar a tener un final feliz.

Aquellas damas con sus uñas largas y delicadas que con una sonrisa se acercan, rompen la armadura de hierro que protege y rodea a mi corazón, me ilusiono y luego se escapan, se van, huyen, desaparecen y me dejan el corazón hecho un guiñapo, un trapeador.




(...)
Antes de todo esto jure que si no se concretaba esta relación me desquitaría en el Blog; y eso será exactamente lo que hare en estos momentos. No lo haré como si fuese una venganza, porque sé que ustedes lectores, me malinterpretaran como un despechado más.

Aunque, si me hubiera apresurado un poco en formalizar mi relación con J, tal vez no estaría escribiendo estas líneas maltrechas, pero era previsible que tarde o temprano terminara con ella y con el corazón hecho una albóndiga.

Nada es perfecto en esta vida. Todo tiene un defecto, aunque sea uno solo. Si para el guerrero heleno Aquiles, su talón era su punto débil; de J su punto débil era su inquebrantable indecisión, acompañada de su brutal volubilidad.

(...)

Felizmente, esta no fue una choteada pública. No fue necesario hacer escándalo ni pasar alguna vergüenza.

Si no que fue una choteada a medias, solapada, larga y lenta, una auténtica tortura china, y por ende, mucho más dolorosa.

Déjenme explicarles el por qué:

Cuando te “mandas” a una chica y esta te dice que NO. Te das cuenta rápidamente que esta vez perdiste. Entonces, ya depende de ti si; la sigues afanando o ya no (supongo que no le rogaras. ¿O si?).


Si quieres seguir insistiendo, tendrás que cambiar, inmediatamente, de método de enamoramiento. Así la próxima vez que la invites a salir tendrás más probabilidades de “ligar”.

Por mí, hubiera preferido la primera de las negaciones; o sea el rotundo, sincero, frío e inmisericorde NO. Así de frente y directo en vez de vivir lo que viví. Además con el NO yo ya estaba “familiarizado”.



(…)
En cambio, en mi caso con J no sucedió nada de eso.
El viernes pasado salimos (J y yo) a bailar a un concurrido centro de lo más “chic”.
Después de conversar muchas horas me decidí a jugarme el todo por el todo. Lo decidí que sería en pleno baile, cuando tocasen una, más o menos, romanticona (no iba a ser tan cojudo de mandarme en un reggaetón).

Y así fue. Cuando estábamos en plenas vueltas, la tome de sus manitas (son pequeñísimas y graciosas), pegue mi cuerpo lo más que pude hacia ella y le miré fijamente a los ojos. Y le dije una breve introducción, que lo bien que lo pasaba a su lado, que lo había meditado mucho… y demás cosas que solo ella y yo sabíamos, le solté la re clásica pregunta muy conocida por todos los varones enamorados:

- ¿Quisieras estar conmigo, linda J?

Acercamos nuestros labios y nos perdimos en un beso.

Yo ya estaba seguro que eso no iba a quedar así, pues tome el beso como la respuesta afirmativa. Pero dense cuenta en ese pequeño detalle: no me respondió nada, no me dijo ni un rotundo o un definitivo NO.

Después de dejarla en su casa me sentía afortunado, feliz, en paz con todos, volví a creer en Dios y todos los Santos…

Así que en vez de regresarme a seguir con la juerga decidí ir a mi casa a descansar.

(…)
El sábado, en la mañana, la llame para saber si estaba bien y para citarnos más tarde. Salimos, la pasamos, como es obvio, muy bien esto me volvió a confirmar lo que suponía: J era mi chica.

El domingo ella me llamó diciendo que le urgía hablar conmigo. Tuve un mal presentimiento. Llegué muy puntual a su casa.

Ella dijo que lo del viernes fue maravilloso, pero que no estaba en sus planes, que tenía otras prioridades, etc. En otras palabras que le diera un tiempo para pensarlo bien. Lo comprendí, tenía algo de razón aunque me disguste un poco. J debía ordenar sus sentimientos y pensamientos, quizás esto era muy rápido para sus 16 años.



La angustia me empezó a consumir, fue la semana más larga de mi vida. El suspenso se convirtió en intranquilidad, no podía concentrarme, paraba en la luna; fue un tormento esa semana.

La llamé el viernes, directamente, a saber la respuesta. Ella me dijo en un susurro, que me pareció maquiavélico, NO SÈ.
(...)
El cavernícola que dormía en mi se despertó, la ira se apodero de mí y comencé a reclamarle que no sabía cómo había pasado la semana a medio comer, que no tenía derecho a jugar con mis sentimientos, etc.

Solo me callé cuando la oí sollozar; ahí recién me asusté por lo que había hecho.

Me dí cuenta que de nuevo la cagué todo.

De nada valdrían mis disculpas y atine a cortar. Me sentí el ser más miserable y baboso del planeta.

También supe que me faltaba mucho por conocer a J, pues me sorprendió que fuese así de indecisa y yo no lo hubiera notado. Y lo comprobé que J es de esas chicas que sus decisiones son a medias, sus respuestas suelen llegar en capítulos como si fuera una telenovela brasileña que se termina justo en la parte más emocionante y te deja en suspenso. Así era J.

(…)
Ya más calmado me encontré con J en la calle. Ahora su mirada hacia mí era fría y apagada.

J me dijo que los dos somos los únicos culpables de todo lo que pasó.

Pero si nos hiciéramos un examen de conciencia, tendríamos que reconocer que fue ella quien avivó nuestras diferencias con su indecisión y sus actitudes más volubles que los pronósticos del Senamhi.

Además, ella me ha pedido que, por favor, desaparezca, que me evapore o que me “muera” por un tiempo, que renuncie a ella.

En conclusión, para que ella vuelva a vivir tranquila, feliz y no se acuerde de mí, tengo que morir.

¿Qué cosas no?

NOTAS IMPORTANTES
-En primer lugar quiero decir que estoy publicando poco a poco; ya que el USB que contenía mis historias y todas mis monografías avanzadas (casi terminadas) de la Universidad, pereció horriblemente. Se quemó en el puerto USB de mi PC. Ahora tengo mucho menos tiempo porque tengo que ponerme al día en todo. Así que estoy a full y aún así me escape para publicar algo en el Blog.

-Volví a las viejas andadas y manías de un soltero sin remedio, más recargado que nunca (volveré a las incursiones en bares, tabernas y “chupodromos” de mala muerte, volveré a vestirme como me dé la gana y no me afeitaré, los “affaires” estarán a la orden de los fines de semana, volveré a corretear colegialas y mandar correos electrónicos “accidentales” a mis ex; para que se peleen con sus enamorados y un millón de travesuras más.)

-Quedan exactamente siete días para mi onomástico y el primer aniversario de este espacio cibernético. Cómo pasa el tiempo, recuerdo como si fuera ayer cuando te cree.

Ahora los dejo con RENZO GUERRERO, más conocido como simplemente RENZO,un caserito de los kermeses y verbenas en los colegios más exclusivos de Lima (Lincoln, Markham, Peruano- Británico, etc.) con un bonito tema que se que se puso muy de moda,hace ya algún tiempo atrás y es muy bailable. Justo fue la canción con la que saque a bailar y me mandé a J que, al igual que yo, le gusta bailar latin pop.

El tema es QUIERO TENERTE y espero que les guste,más que la modelo del video, claro.


VIDEO DE LA SEMANA

Con la colaboración de una persona a la que quise mucho hace apenas unos días...

martes, 19 de mayo de 2009

Mi Problema con las Mujeres

Ustedes, queridas lectoras, seguro pensarán que el problema del cual padezco tiene que ver con la perversión, que soy un auténtico depravado, obsesionado por tener sexo en cualquier lugar y a cada rato, que soy un voyerista, o peor aún, que soy impotente o un eyaculador precoz (estos dos últimos casos sí que son bien graves); lamento decepcionarlas, no se trata de nada de eso.


Tampoco tiene que ver con mi timidez, ni con mi apatía, pereza e indiferencia (es cierto que es un escudo recomendable para estar solo, pues espanta a las chicas que revolotean alrededor).Pero cuando me propongo salir o empezar a “ligar” con alguien pongo todo de mi parte; es decir me convierto en un “gentleman” (entiéndase por esto como educado, servicial, caballeroso, modosito, detallista, el príncipe azul que todas sueñan, etc. en otros términos un autentico caballero inglés). Pues me comporto como cualquier chico interesado por la ninfa de sus sueños.




De esto pueden dar fe todas las chicas con las que he salido en mi vida ya sea a un café, pub, discoteca, karaoke (que lo odio) o algún tono; creo que ninguna tiene queja de mi caballerosidad, palabra de Blogger.



El “asunto” tiene que ver más con la mente que con la forma de conducta. No vayan a creer ahora que soy un paranoico o que sufro de trastornos mentales y bipolares que me pueden convertir en un asesino en serie.



El “problema” creo que tiene que ver con la inseguridad, la inmadurez, indecisión, prejuicios; todo esto combinado ya que no le encuentro otra explicación.



Sin embargo este “problema” no es únicamente, ni exclusivamente mío. A lo largo del transcurrir de mi vida he podido conocer a muchas personas que lo padecen (en su mayoría varones, aunque, por ahí, siempre hay excepciones).


Ojalá que algún estudiante de Sicología, o mejor, un psiquiatra, o en última estancia, un chaman, que lea este Blog me dé un diagnóstico efectivo, seguro y comprobado científicamente de lo que padezco y si tiene cura o, simplemente, es cuestión de controlarlo.

(…)
Nadie sabe de esto, a nadie se lo conté por temor de quedar en ridículo. Ni mis mejores amigos (Beto, Diego y demás secuaces) no se imaginan, que tengo esta singular “dificultad”.
No sé si catalogarlo como alguna etapa natural y normal en la vida de todo ser humano o ponerlo en el grupo de manías y perversiones.

Desde pequeño recuerdo que tenía este “problema”. Sin embargo, me percaté de ello y me empezó a preocupar recién en la pubertad, cuando tenía 10 ó 11 años, más o menos; es decir, me resultaba sumamente fácil, por decirlo así, “enamorarme” o ilusionarme con cualquier chiquilla que veía y me parecía simpática.



Me enamoraba así por así, inconscientemente y automáticamente, todo el tiempo, cada bimestre, cada semana, cada día. Y lo hacía irremediablemente, de todas, sin distinción.
De las profesoras de la escuela (sobrentendido que de las jóvenes y bellas), de las chicas bonitas del colegio (que por lo general, si es que no eran todas, estaban con chicos mucho mayores que yo), de las no tan bonitas o las llamadas “más o menos”, de las tímidas, de las calladas, de las “movidas”, de las amigas de mis hermanos, de las primas de las amigas de mis hermanos, de las rubias, pelirrojas, castañas, morochas, morenas, chinas. En fin, de todas.




No se salvaba absolutamente nadie. Ni siquiera las primas y hermanas de mis amigos (que según, ellos y yo, decíamos que eran sagradas); tampoco las gorditas del parque, del frente de mi casa, que salían a pasear a su perro, ni las hijas de la amigas de mi mamá.



Niña, adolescente, señorita que se cruzaba en la calle, en el bus o en mi destino y me parecían bellas, se convertía de inmediato en mi ideal de enamorada a la que idolatraba en infantiles sueños durante afiebradas noches en que me dormía escuchando en la radio los más ridículos, hasta llegar al extremo de ser patéticos, casos del corazón y baladas potencialmente suicidas y deprimentes en la emisora Ritmo Romántica.



Esto me traía un sinnúmero de problemas, pues yo también les caí en gracia a más de una de aquellas chiquillas que se hacían mis amigas. Pero no les gustaba que me hable con otras niñas, cosa que me parecía imposible de hacer, ya que conocer chicas era como mi “vicio” y sentía que me asfixiaba si me ponían este tipo de condiciones.




Y fue así como me gané una mala fama de “don Juan” en la escuela, en primaria. También le cogí un terror a las “formalidades” (en lo que se refiere a por ejemplo a formalizar una relación y hacerla más sería de lo que ya es; es decir, cuando son enamorados llega un momento en que uno de ellos quiere que sean reconocidos como tales entre sus amigos y familiares. Cuando llega este momento, me da una especie de alergia y siento que me asfixio.)



No obstante, este “problemita” me ayudo a ser, en alguna manera, más desenvuelto con las chicas. Claro que a la mayoría me tenía un poco de recelo por la fama que llegue a tener.



(…)
En un principio pensé que esto era normal y pasajero, que así como la pubertad, pasaría mientras iba creciendo, es más, lo consulte varias veces con sicólogos en el colegio, (no sicólogas porque temía que terminase enamorándome, irremediablemente y perdidamente de ellas), y siempre me confirmaban que pasaría.



Mientras tanto, en secundaria me fue un poco complicado convivir con mi “problema” así que reprimí mis delirios de seductor, aunque coqueteaba con todo ser femenino hasta que venía otra chica y se convertía en mi foco de atención por lo menos un mes.



Efectivamente me fue pasando; es decir, ya no me enamoraba tan fácilmente de las chicas más lindas. Creo que fui madurando un poco. Me fijaba en otras cosas como en detalles, sentimientos, afectividad. Cosas que ya escapan a lo físico.




Aunque a veces, hasta la actualidad, se me sale el “Australophitecus irracional y enamoradizo” que habita en mi inconsciente, así como un Hulk peludo, y soy capaz de bajarme del bus solo por ver a una chica bonita.
Esto sucede muy de vez en cuando; pero hay ocasiones y circunstancias que propician su escape. Por ejemplo cuando me acabo de pelear con la chica que estaba saliendo o cuando estoy mucho tiempo solo.
Por lo pronto está bien escondido y espero que se demore un buen tiempo así.
¿Ustedes que piensan? ¿Acaso también tienen algún tipo de “problemas”?



NOTAS IMPORTANTES

Quiero pedir encarecidamente que comprendan que cada vez tengo menos tiempo para escribir. Solo les pido su comprensión.

Mi proyecto personal de concretar una relación amorosa con J va viento en popa.

Me entere recién del terrible fallecimiento del poeta uruguayo Mario Benedetti. Esto enlútese las letras y la literatura latinoamericana y mundial. Como estoy próximo a mi cumpleaños (7 de junio) he decidido que será también aniversario de este rincón cibernético.

Un saludo, aunque a destiempo, por el Día de la Madre. Incluyendo, obviamente, también a varias amigas y ex amoríos que ya conocen la maternidad.

Ahora me despido con el video de la canción BEATLE de la banda argentina de punk ATAQUE 77. Disfrútenla es muy buena por la letra relacionada a un enamorador incorregible que pide encarecidamente a una de sus amantes que no lo siga más. Ya que no es su único amor. Incluye cancionero para que cantemos todos juntos.



VIDEO DE LA SEMANA

Sí me pasara esto sería el hombre más feliz del mundo. Con la colaboración de mi hermano mayor y BRAHMA.